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  • Carlos Arroyo

Ted Smith y el legado silencioso.

Updated: Jul 21

Es un lunes cualquiera de 2018, y estamos entrando a una oficina del laboratorio de genética forense de Monterrey. Ted saluda a todos con su limitado español. Quienes lo conocen lo saludan efusivamente. Quienes no al menos respetan sus canas. Nos sentamos todos un poco apretados, y Ted saca de ese maletín que le hemos visto usar durante años una botella de agua, una manzana y una barra energética marca Cliff.


- Ok, what can I do for you today? How can I help you?


Pregunta en su tono calmado característico. Ted Smith está ahí ese día haciendo lo que ha hecho durante años en México: asesorar a laboratorios forenses para que puedan conseguir su acreditación ISO. Ese trabajo de asesor lo ha llevado por todo el mundo, y en la última década ha visitado prácticamente todos los laboratorios de todos los estados de este país. No hay laboratorio forense que no haya escuchado su nombre en México y sin embargo, poco realmente se sabe de él.


Como intérprete español<>inglés, trabajé con Ted muchas veces. Lo acompañé a una buena cantidad de asesorías durante al menos dos años interpretando sus comentarios, recomendaciones e historias. Al principio lo tomé como un trabajo más, un asesor más. Pero poco a poco fui entendiendo más sobre su personalidad y filosofía. Y más allá del hecho de que escuchar hablar a alguien durante horas, días y semanas acerca de la norma ISO 17025 no es lo más divertido del mundo, hay un par de cosas que aprendí de Ted comenzando precisamente por esto que acabo de decir: la importancia de ver más allá de lo aburrido de las cosas que tenemos que hacer.




Vale la pena precisar algo sobre estos proyectos de acreditación de laboratorios. Se trata de un proyecto a escala nacional que cambiaría fundamentalmente cómo funcionan y se gestionan los laboratorios forenses de México. Un país, no sobra decirlo, con niveles de impunidad escandalosos y con un sistema judicial sobrepasado. En medio de este contexto de carga laboral, estrés y presiones inherentes del trabajo de investigación criminal, llega un equipo de asesores, entre ellos Ted Smith a ayudar a mover este monstruo de proyecto hacia adelante. Y la mayoría de las cosas que hay que hacer son demasiado tediosas: redactar esto, documentar todo, definir aquello, modificar lo otro, diseñar estrategia para aquello, etcétera. Era fácil perderse entre la maleza de pequeñas y grandes tareas en la lista de pendientes. Pero algo que Ted hacía muy bien era recordarle a los involucrados para qué estaban haciendo esto, y sobre todo por qué era importante no perder de vista the big picture.


En las muchas sesiones de asesoría en las que acompañé a Ted como intérprete, sabía que llegaría el momento en el que Ted le explicaría a la gente del laboratorio el propósito superior de la acreditación: definir su campo de acción para estandarizar la calidad de sus resultados, pero aún más importante, empoderarlos. Acreditarse les da la oportunidad de responder a los requerimientos de las autoridades y decir "sí, podemos hacer eso", y lo más revolucionario de todo "no, no podemos hacer eso". Como laboratorio forense, decirle que no a un requerimiento de la autoridad era impensable. La acreditación les da ahora esta oportunidad.


Hay muchas complejidades en la relación laboratorios forenses - ministerios públicos - fiscalías. Se podrían escribir tesis y libros al respecto. Pero baste por ahora decir que históricamente los laboratorios no han tenido autonomía en su actuar, principalmente porque son financiados (pobremente en muchos casos) por el Estado. No es dificil imaginar las implicaciones que eso supone, especialmente cuando la autoridad es corrupta y busca un resultado específico para algún caso.


"Being able to say "no" is the most empowering thing there is" solía decir Ted en esas sesiones. Lo cual siempre le abría los ojos a los que estaban poniendo atención, a los que entendían la implicación. Decir que no es efectivamente un acto revolucionario en una cultura como la mexicana, en la que decimos que sí incluso a lo que no tenemos intención de hacer.


(Selfie dentro del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses)


Esto es lo que más aprecio de haber trabajado con Ted varios años: su habilidad y paciencia intelectual de ver el fondo de los asuntos, y no sólo las formas. Y el fondo del asunto en su escencia es que muchas veces hay un propósito mayor en lo que hacemos, pero o no lo sabemos, o lo hemos perdido de vista. Trabajar con el propósito mayor en mente le da sentido a la talacha del día a día y siempre me dió la impresión de que Ted jamás perdía de vista eso.


Cuando pienso en Ted pienso en la idea de un legado generoso. Nunca me pareció que Ted se guardara conocimiento. Al contrario, lo compartía desinteresadamente y contrario a lo que podría haber hecho (y con justa razón) nunca vi que buscara los reflectores, el crédito, los aplausos. En casi todos los laboratorios forenses de México hay rastros de la guía, consejo y sabiduría de Ted Smith, un legado silencioso pero fuerte, como él.

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