Search
  • Carlos Arroyo

El audio como acompañante y como protagonista.

Hace algunas semanas comencé a rastrear el origen de mi profundo interés en el sonido, en el audio como elemento para contar historias. Este gusto por el audio me llevó (sospecho que de forma inconciente) a mi profesión de intérprete - en la que la calidad del sonido es importante para poder hacer un buen trabajo - y de forma más conciente, al amor por los podcasts narrativos.


Mi primer recuerdo de historias contadas sólo en audio se remonta a mis años escolares. Debido a que vivíamos lejos de la escuela, mis padres nos despertaban a mi hermano y a mi bastante temprano, 5:30 am. Mi papá siempre ha sido un ávido radioescucha, así que desde esa hora sintonizaba el 1110 de AM (Radio Red) y lo que se escuchaba siempre de fondo mientras nos alistábamos para salir de la casa era La Tremenda Corte.


Los sonidos de La Tremenda Corte están grabados como con láser en mi cerebro. "Audiencia pública: el tremendo juez, de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso! Buenas noches, Secretario. Buenas noches, Señor Juez... cómo sigue de salud?"


Recuerdo ahora con cariño ese audio drama humorístico que escuché todos los días escolares medio dormido - medio despierto durante más de 10 años. Cuando iba terminando el caso de La Tremenda Corte era la señal de que ya era un poco tarde para salir de la casa.



Avanzamos muchos años y llegamos al año 2005, año en el que salió la película The Interpreter, con Nicole Kidman, lo cual fue una gran casualidad porque ese mismo año yo entré a estudiar la carrera de interpretación en la universidad. Sin embargo, no considero esa película como influencia para mi gusto por el audio, así que nos seguimos de largo al año 2007, cuando salió la película The Brave One, con Jodie Foster.


En esa película Jodie Foster es una locutora de radio en Nueva York que sufre un asalto brutal bajo un puente mientras paseaba a su perro con su novio. El novio muere como resultado del ataque y Foster (spoiler alert) se convierte en una justiciera nocturna en las calles de NY. Sale a las calles con una pistola, pero - curiosamente - también con una grabadora y un micrófono (recordemos que es locutora y arma algunos reportajes de la ciudad). Recuerdo perfectamente que las escenas en las que está por la calle grabando sonidos y hablando al micrófono sobre lo que ve, o lo que siente me llenaron de fascinación. Me parecía una forma increíble de expresión. Además, el poder de la voz de Jodie Foster en esa película hacen del sonido un verdadero protagonista en esa historia - según recuerdo, tal vez la vuelva a ver en estos días.



Pasamos ahora a la literatura y llegamos al gran libro de Valeria Luiselli, Desierto Sonoro. Al inicio del libro, la narradora nos cuenta que ella y su esposo se conocieron mientras grabában audio para un proyecto universitario sobre el paisaje sonoro de Nueva York. El propósito era registrar y catalogar tanto los sonidos emblemáticos o distintivos de la ciudad como los sonidos que en general pasan inadvertidos.


El hecho de que los protagonistas trabajen con el sonido en esta historia nos regala a los lectores descripciones sonoras muy evocativas, que no puede uno dejar de escuchar mientras lee, escuchar con los ojos.


Al registrar sus voces, sus risas, su respiración, sin importar cuán efímero fuera nuestro encuentro con ellos, o quizás precisamente porque eran encuentros efímeros, se abría ante nosotros la posibilidad de una intimidad única: una vida entera, vivida en paralelo, en un instante, con un desconocido. Y la grabación de sonidos, pensábamos, a diferencia de lo que sucede al filmar imágenes, nos permitía acceder a una capa más profunda y siempre invisible del alma humana, del mismo modo en que un batimetrista sumerge su sonar en un cuerpo de agua para mapear las profundides de un océano o un lago.


Respiré profundamente y me limpié una lágrima del cachete. Me di cuenta entonces de que era la primera vez que oíamos la risa del otro. Quiero decir, nuestras risas más profundas: risa desatada, inmoderada, risa plena y ridícula. Quizás nadie nos conoce realmente hasta que no conoce nuestra risa.



Llegamos a años muy recientes y nos encontramos con C'mon C'mon, una película con Joaquin Phoenix, la cual no solamente tiene una identidad visual hermosa, sino que muy directamente el protagonista trabaja con audio. En breve, Joaquin Phoenix se encuentra de pronto cuidando a su sobrino y - entre muchas otras cosas que ocurren - le enseña a usar su equipo de audio para grabar el paisaje sonoro de la ciudad y de su casa. Me encanta cómo el sobrino encuentra un refugio en la grabación de audio, no sólo una forma de comprender el mundo sino una forma de expresarse en él.


Es posiblemente una de las mejores películas que he visto este año. Trata temas de relaciones de hermanos, maternidad, infancia y soledad. Demasiado recomendable.



Llegamos a la última parada en este recorrido por algunas de mis influencias antiguas y recientes relacionadas con el audio y el poder de la historia sonora. Y este último lugar se lo damos a una película que vi ayer: Vengeance, de BJ Novak.




En esta película, BJ Novak es un podcastero siguiendo una historia con mucho potencial de ser un podcast hit en la agencia en la que trabaja. Me encanta que la historia de toda la película está diseñada en función de lo que se puede contar en un podcast; muestran incluso una buena parte del proceso de producción.


El rol del audio es una parte importantísima en esta película pero no sólo por eso la recomiendo mucho, sino porque tiene muchas capas de significado muy bien hiladas a lo largo de la historia: la división política de Estados Unidos, aspectos culturales del este y oeste, la expresión artística, la soltería y la familia.


Hasta aquí llegamos con este tour de películas, libros y programas de radio que han tenido un impacto y reforzado mi amor por las historias en audio. Me emociona que el audio está de moda ahora y estoy seguro que cada vez veremos más historias de este tipo que nos ayuden a comprender mejor el poder que tiene el sonido en nuestra más profunda imaginación.


Nobody writes anything. All we do is translate. So if you ever geet stuck and you don't know what to say... just listen. Even to the silences. Listen as hard as you can to the world around you and repeat back what you hear. That translation is your voice.