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  • Carlos Arroyo

El 1% que sí importa.

Es bien conocido el dicho de que "Roma no se construyó en un día", el cual se utiliza para ilustrar el hecho de que los grandes proyectos y los grandes resultados no se obtienen rápido, sino que son la consecuencia de mucho trabajo y esfuerzo a lo largo del tiempo. Me parece que en buena medida se trata de una idea que no se aprecia mucho en estos días en los que mientras más rápido y más disruptivo sea un proyecto más se valora.


Mark Zuckerberg famosamente dijo que uno de los lemas de Facebook era "move fast, break things" y esa filosofía (junto con todo lo que Facebook representa) ha permeado la cultura de lo que significa el progreso, el crecimiento y el impacto de nuestros proyectos. Facebook ha cumplido con su promesa, y se ha movido rápido y ha roto muchas cosas... entre ellas la democracia en varios países. Por supuesto, queda claro que ése no era el propósito original ni la intención detrás de "move fast break things". Aunque este artículo no trata sobre eso en particular, los resultados y consecuencias que vemos de las tecnologías que se han guíado por esta filosofía dan mucho en qué pensar de la búsqueda del cambio que trata de ser lo más disruptivo y rápido posible.



De lo que sí trata este artículo es de lo mucho que subestimamos el progreso lento (a veces imperceptible) pero constante. Y a ver, no estoy descubriendo nada nuevo, se trata de la historia milenaria de la liebre y la tortuga. Pero les invito a pensarlo en los siguientes términos:


La mejora continua es la herramienta más objetiva, realista y poderosa que tenemos para concretar nuestros sueños. Por más que queramos llegar rápido a nuestras metas, lo más seguro es que si son metas grandes que valen la pena, nos tomará tiempo, esfuerzo y paciencia llegar ahí.


Claramente, eso es lo último que queremos escuchar en la actualidad. El concepto de paciencia es totalmente ajeno a casi cualquier plan de crecimiento, pero por más que nos moleste la repetición de dichos antiguos, es cierto: Roma... bueno ya se la saben.


Ahora bien, lo opuesto también es cierto, Roma no cayó en un día. La caída del imperio romano no ocurrió de la noche a la mañana. Aunque es cierto que las cosas se derrumban más rápido de lo que se construyen, por lo general hubo varios pasos antes del derrumbe. La caída de Roma fue consecuencia de muchos años de malas decisiones y malos líderes. Esto es testimonio de que los grandes éxitos y los grandes fracasos son resultado de pequeños pasos en la dirección correspondiente. Y aquí entra en juego la idea del 1%.


En su libro Atomic Habits, James Clear menciona que una mejora del 1% todos los días durante un año redunda en un adelanto 37 veces superior a no haber hecho nada. La tragedia de no hacer nada porque sólo podíamos hacer muy poco es bastante significativa cuando le agregamos el factor tiempo. Detengámonos ahí un momento y vamos a digerirlo.


Algo con lo que siempre he batallado es darle continuidad a mis múltiples proyectos: aprender nuevos idiomas, aprender a tocar el piano, hacer crecer Encuentros de Mentes, aprender a hacer videos y documentales, entre otras cosas. La idea de dedicarle el esfuerzo suficiente para mejorar sólo un1% en cualquiera de estos proyectos durante un año, significa una mejoría multiplicada por 37(!). Pequeños, imperceptibles pasos en la dirección correcta tienen un efecto acumulativo, multiplicador.


Esta idea de la mejora continúa siempre ha estado en el aire de los que tienen intereses creativos, educativos, o emprendedores. Pero suele ser dificil adoptar este enfoque como una filosofía de trabajo y de vida. Un 1% es lo único que debes mejorar hoy, y así un día a la vez. Me gusta recordarme esta realidad continuamente y escribir estos blog posts diarios durante este mes es mi forma de trabajar ese porcentaje mínimo, imperceptible en ocasiones, que me lleven en la dirección que quiero ir.


Nobody made a greater mistake than he who did nothing because he could do only a little. - Edmund Burke