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  • Carlos Arroyo

Lecciones de Kobe Bryant & David Goggins

Una de mis grandes batallas es la de ser constante con el ejercicio físico. Además, mientras más va avanzando uno en edad se da cuenta de lo importante que es mantener un mínimo de actividad física, porque ayuda para todo: el desestrés, la capacidad pulmonar, la oxigenación, la digestión, libera dopamina (¿o era endorfinas?), se duerme mejor, te da energía, y un largo etcétera.


Pero sin importar lo convencidos que estemos de los beneficios, suele ser para muchxs (evidente y eminentemente incluyéndome) una verdadera contienda con unx mismo salir a hacer lo que nos propusimos hacer. Cabe mencionar que proponerse a hacer algo de ejercicio es ya un buen primer paso. Claro, de nada sirve si no lo hacemos, pero para allá voy con este post.



Estoy convencido de que para lograr un objetivo como el de - por ejemplo - salir a correr tres veces por semana, unx tiene que encontrar una motivación más allá de la mera conciencia de que es bueno para uno hacerlo. Últimamente he encontrado inspiración en dos "filosofías", dos frases para ser exactos, que me han servido de mantra cuando estoy por fallarle al propósito que me establecí para esa semana o mes.


I'm not negotiating with myself when the deal was already made.

Kobe Bryant.


Me parece muy útil seguir ese mantra cuando siento que hoy tal vez no es buena idea salir a correr o a nadar como me lo había propuesto. No negociar conmigo mismo es el camino más efectivo que he encontrado para respetar mis propios objetivos de ejercicio.



Don't stop when you're tired, stop when you're done.

David Goggins.




Si viste el video y te pareció demasiado intenso, es porque el apellido Goggins es sinónimo de intensidad bestial. Y bien por él, pero no es eso lo que me llevo de su forma de ser. Agarro lo que me sirve y eso es lo siguiente:


A veces logramos superar la negociación inicial, pero la batalla no siempre termina ahí. Me dí cuenta que hay otra negociación que ocurre DURANTE el ejercicio, en la cual empezamos a encontrar razones para no hacer la rutina, o la distancia completa. Este mantra de David Goggins me ha ayudado a empujar mi cuerpo a hacer lo que salió a hacer, ni más ni menos; es decir, no detenerme cuando estoy cansado, sino detenerme cuando terminé la meta. Aunque me tome más tiempo, aunque me tome más pausas. Por supuesto, en caso de una lesión evidentemente habrá que detenerse, tampoco nos vamos a destruir nomás por terminar. En cualquier caso, este mantra me funciona muy bien cuando empiezo a escuchar esa vocecita que dice "y si lo dejamos hasta aquí, al menos ya salí e hice algo". Y sí, sí cuenta hacer algo, pero cuenta más terminar (al menos en esta filosofía).


No hay día que salga a hacer ejercicio y que me arrepienta de haber salido o de haber empujado un poquito más. Pero wow, the struggle is real. Hay gente que encuentra suficiente motivación interna para hacer ejercicio, para mí ha sido una batalla toda la vida mantener una rutina de ejercicio. No sé por cuánto tiempo me sirvan estos mantras que - estoy conciente - suenan un poco intransigentes, pero por el momento siento que son lo que necesito para activarme en días en los que las nubes de la mediocridad se empiezan a instalar.